Hecho por alumnos del Instituto del Bicentenario

lunes, 29 de mayo de 2017

Cartas de Colón


Los hallazgos de la primera expedición capitaneada por Cristóbal Colón a lo que actualmente se denomina América fueron hechos públicos en 1493 mediante una serie de cartas cuya autoría ha sido atribuida tradicionalmente al propio Colón. Hacia principios de abril se imprimió en Barcelona una carta en castellano dirigida al escribano de Ración de la Corona de Aragón, Luis de Santángel; unas semanas más tarde se publicó en Roma una traducción al latín bien de este mismo documento bien de otra carta muy similar dirigida al tesorero real Gabriel Sánchez. La versión en latín se difundió rápidamente por toda Europa, siendo reeditada varias veces y traducida a otros idiomas


descargar Diario Colon 1
descargar Diario Colon 2
Share:

lunes, 8 de mayo de 2017

JANE EYRE - Charlotte Brontë


En esta historia enmarcada en el siglo XIX, Jane Eyre huye súbitamente de Thornfield Hall, la vasta y apartada hacienda donde trabaja como institutriz de Adèle Varens, la niña bajo la custodia del intimidatorio amo de Thornfield, Edward Rochester. La imponente residencia, y la propia naturaleza impresionante de Rochester han puesto dolorosamente a prueba la capacidad de resistencia de la institutriz. Sin otro lugar al que ir, el pastor St John Rivers y su familia la acogen. A medida que Jane se recupera en Moor House, el lugar de los Rivers, y mira al pasado, a los tumultuosos hechos que le indujeron a escaparse, Jane no deja de preguntarse si ese pasado llegó a acontecer realmente… A los diez años, la huérfana Jane sufre maltratos y, finalmente, la expulsión de su propio hogar cuando niña, Gateshead, por parte de la cruel tía Reed. Ingresada en el orfanato Lowood, Jane no halla sino más trato rudo, aunque recibe una educación y conoce a Helen Burns, una niña pobre que impresiona a Jane por su personalidad entrañable y resuelta. Ambas se hacen grandes amigas. Cuando Helen perece a causa de una enfermedad, la pérdida deja a Jane absolutamente desolada, pero le da las fuerzas para resolver cuidarse por sí misma y tomar las decisiones justas en la vida.


 Jane Eyre es una novela escrita por Charlotte Brontë, publicada en 1847 por Smith, Elder & Company, que —en el momento de su aparición— consiguió gran popularidad, encumbrando a la autora como una de las mejores novelistas románticas, y es hoy considerada un clásico de la literatura en lengua inglesa. La novela se tituló en principio Jane Eyre: una autobiografía y se publicó bajo el seudónimo de Currer Bell. Tuvo un éxito inmediato, tanto para los lectores como para la crítica. Uno de sus más acérrimos defensores fue el escritor William Makepeace Thackeray, al cual muchos atribuyeron la obra, pues la autora permaneció en el anonimato hasta un tiempo después de su publicación. Como agradecimiento, Charlotte le dedicó la segunda edición de su novela.



Ver pelicula online
Share:

LA CARGA DEL HOMBRE BLANCO - Rudyard Kipling


LA CARGA DEL HOMBRE BLANCO
Rudyard Kipling

Llevad la carga del Hombre Blanco—
Enviad adelante a los mejores de entre vosotros—
Vamos, atad a vuestros hijos al exilio
Para servir a las necesidades de vuestros cautivos;
Para servir, con equipo de combate,
A naciones tumultuosas y salvajes—
Vuestros recién conquistados y descontentos pueblos,
Mitad demonios y mitad niños.

Llevad la carga del Hombre Blanco—
Con paciencia para sufrir,
Para ocultar la amenaza del terror
Y poner a prueba el orgullo que se ostenta;
Por medio de un discurso abierto y simple,
Cien veces purificado,
Buscar la ganancia de otros
Y trabajar en provecho de otros.

Llevad la carga del Hombre Blanco—
Las salvajes guerras por la paz—
Llenad la boca del Hambre,
Y ordenad el cese de la enfermedad;
Y cuando vuestro objetivo esté más cerca
(El fin buscado para otros)
Contemplad a la pereza e ignorancia salvaje
Llevar toda vuestra esperanza hacia la nada.

Llevad la carga del Hombre Blanco—
No el gobierno de hierro de los reyes,
Sino el trabajo del siervo y el barrendero—
El relato de cosas comunes.
Las puertas por las que vosotros no entrareis,
Los caminos por los que vosotros no transitareis,
Vamos, hacedlos con vuestra vida
Y marcadlos con vuestra muerte.


Llevad la carga del Hombre Blanco,
Y cosechad su vieja recompensa—
La reprobación de vuestros superiores
El odio de aquellos que custodiáis—
El llanto de las huestes que conducís
(¡Ah, lentamente!) hacia la luz;--
“¿Por qué nos librasteis de la esclavitud,
Nuestra amada noche egipcia?”


Llevad la carga del Hombre Blanco—
Vuestra audacia no va a menos—
Ni llama ruidosamente a la Libertad
Para encubrir vuestro cansancio.
Por todo lo que deseéis o susurréis,
Por todo lo que hagáis o dejéis de hacer,
Los silenciosos y descontentos pueblos
Os estimarán a vuestro Dios y a vosotros.


¡Llevad la carga del Hombre Blanco!
Habéis hecho en días de infancia—
El laurel ligeramente concedido,
La fama fácil y sin fundamento;
Venid ahora, a buscar vuestra hombría,
A través de todos los años no agradecidos,
Fríos, aguzados con la costosa sabiduría,
El juicio de vuestros pares.



Share:

CULPA DE LA DEMANDADA - Diana Fiore


CULPA DE LA DEMANDADA

Ya sé, es mi culpa
Soy la demandada
Porque palidezco
en la noche
y oculto mi amor
en las nubes.
Porque salto
entre las luces
y trepo a la sombra
de los muros.
Porque me asomo
a la calle de tu casa
y me acurruco
al ojo de la cerradura.
A ver si de pronto aparecés
A ver si de golpe mirás afuera
A ver si emergés de tu mundo
A ver si salís de tu ego
Y te metés en el mío
Para darte cuenta
Que no podés
respirar
caminar
soñar
sin mí.
E iniciás la demanda
Para que de una vez por todas
Yo te suelte
Y puedas vagar solitario
Extrañándome.

DF – DIC. 2016
Share:

jueves, 4 de mayo de 2017

Manuel Belgrano, mucho más que el creador de la bandera - Felipe Pigna.

Felipe Pigna
“Mucho me falta para ser un verdadero padre de la Patria; me contentaría con ser un buen hijo de ella.”
Manuel Belgrano
La otra historia ha condenado a Manuel Belgrano a no ser. Belgrano no tiene día en el calendario oficial. El día de su muerte es el día de la bandera. Y ya sabemos de la importancia que el símbolo patrio adquiere entre nosotros más allá de los festejos deportivos y las declamaciones patrioteras de ocasión. No nos han enseñado con ejemplos a querer nuestra bandera, ha sido violada y usurpada por los gobiernos genocidas que han hecho abuso de su uso. Hay que recuperarla para nosotros. Es esa una tarea imprescindible pero larga y, mientras tanto, Belgrano sigue sin ser recordado como se merece.
Manuel Belgrano, uno de los más notables economistas argentinos, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación popular, la industria nacional y la justicia social entre otras muchas cosas, ha sido condenado a convertirse en una especie de sastrecillo valiente.
La operación es simple. Se trata claramente de un ideólogo de la subversión americana y no conviene que desde la más tierna infancia, los niños aprendan a honrar la memoria de pensadores, innovadores y revolucionarios, portadores, como en este caso, de una coherencia meridiana entre sus dichos y sus hechos.
Las ideas de Belgrano estaban cargadas de profunda sensibilidad social como lo demuestra este informe al consulado: “He visto con dolor, sin salir de esta capital, una infinidad de hombres ociosos en quienes no se ve otra cosa que la miseria y desnudez; una infinidad de familias que sólo deben su subsistencia a la feracidad del país, que está por todas partes denotando la riqueza que encierra, esto es, la abundancia; y apenas se encuentra alguna familia que esté destinada a un oficio útil, que ejerza un arte o que se emplee de modo que tenga alguna más comodidad en su vida. Esos miserables ranchos donde ve uno la multitud de criaturas que llegan a la edad de pubertad sin haber ejercido otra cosa que la ociosidad, deben ser atendidos hasta el último punto”.
Pero no se quedaba en la crítica, proponía inmediatamente la solución: “la lana, el algodón, otras infinitas materias primeras que tenemos y podemos tener con nuestra industria, pueden proporcionar mil medios de subsistencia a estas infelices gentes que, acostumbradas a vivir en la ociosidad, como llevo expuesto, desde niños, les es muy penoso el trabajo en la edad adulta, y son y resultan unos salteadores o unos mendigos”.
Belgrano fue el primero por estos lares en proponer una verdadera Reforma Agraria basada en la expropiación de las tierras baldías para entregarlas a los desposeídos: “es de necesidad poner los medios para que puedan entrar al orden de sociedad los que ahora casi se avergüenzan de presentarse a sus conciudadanos por su desnudez y miseria, y esto lo hemos de conseguir si se le dan propiedades ( ...) que se podría obligar a la venta de los terrenos que no se cultivan, al menos en una mitad, si en un tiempo dado no se hacían las plantaciones por los propietarios; y mucho más se les debería obligar a los que tienen sus tierras enteramente desocupadas, y están colindaras con nuestras poblaciones de campaña, cuyos habitadores están rodeados de grandes propietarios y no tienen  ni en común ni en particular ninguna de las gracias que les concede la ley: motivo porque no adelantan...”.
El 1º de septiembre de 1813, La Gaceta 1 publicó un artículo que Belgrano había escrito unos años antes y que no pudo pasar la censura del período colonial. Es un documento de un valor extraordinario donde aparece expresada una conciencia política que dejaba atrás a cualquier pensador de su tiempo. Decía don Manuel Belgrano: “Se han elevado entre los hombres dos clases muy distintas; la una dispone de los frutos de la tierra, la otra es llamada solamente a ayudar por su trabajo la reproducción anual de estos frutos y riquezas o a desplegar su industria para ofrecer a los propietarios  comodidades y objetos de lujo en cambio de lo que les sobra. (...) Existe una lucha continua entre diversos contratantes: pero como ellos no son de una fuerza igual, los unos se someten invariablemente a las leyes impuestas por los otros. Los socorros que la clase de propietarios saca del trabajo de los hombres sin propiedad, le parecen tan necesarios como el suelo mismo que poseen; pero favorecida por la concurrencia, y por la urgencia de sus necesidades, viene a hacerse el árbitro del precio de sus salarios, y mientras que esta recompensa es proporcionada a las necesidades diarias de una vida frugal, ninguna insurrección combinada viene a turbar el ejercicio de una semejante autoridad. El imperio de la propiedad es el que reduce  a la mayor parte de los hombres a lo más estrechamente necesario”.
En sus Escritos económicos hay notables párrafos dedicados a la educación: "Los niños miran con fastidio las escuelas, es verdad, pero es porque en ellas no se varía jamás su ocupación; no se trata de otra cosa que de enseñarles a leer y escribir, pero con un tesón de seis o siete horas al día, que hacen a los niños detestable la memoria de la escuela, que a no ser alimentados por la esperanza del domingo, se les haría mucho más aborrecible este funesto teatro de la opresión de su espíritu inquieto y siempre amigo de la verdad. ¡Triste y lamentable estado el de nuestra pasada y presente educación!"
Mientras su primo, el también morenista Juan José Castelli, decretaba la libertad e igualdad de los indios y el fin del tributo y los servicios personales en el Alto Perú, Belgrano hacía lo propio con los naturales de las Misiones. En el camino hacia el Paraguay redactó las bases del primer proyecto constitucional del Río de la Plata: el Reglamento para el régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 pueblos de las Misiones, firmado el 30 de diciembre en el campamento de Tacuarí,  fue agregado por Juan Bautista Alberdi en 1853 como una de las bases de la Constitución Nacional.
Para que no quedaran dudas sobre sus intenciones decía Belgrano en la introducción de este extraordinario documento: “A consecuencia de la Proclama que expedí para hacer saber a los Naturales de los Pueblos de las Misiones, que venía a restituirlos a sus derechos de libertad, propiedad y seguridad de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente para las rapiñas de los que han gobernado, como está de manifiesto hasta la evidencia, no hallándose una sola familia que pueda decir: ‘estos son los bienes que he heredado de mis mayores’. (...) Mis palabras no son las del engaño, ni alucinamiento, con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo de fierro, tratándolos peor que a las bestias de carga, hasta llevarlos al sepulcro entre los horrores de la miseria e infelicidad, que yo mismo estoy palpando con ver su desnudez, sus lívidos aspectos, y los ningunos recursos que les han dejado para subsistir”.
Los ricos de la Argentina, enriquecidos a costa del país y del trabajo de su gente, se enorgullecen en decir que Belgrano murió pobre. Según sus leyes de la obediencia y el ejemplo, no hay nada mejor para los demás que morir pobre. Aprender a morir como se nace, sin disputarles los ataúdes de roble, los herrajes de oro, las necrológicas de pago y las exclusivas parcelas en los cementerios privados, es una gran virtud, en la escala de valores de los que viven de la Bolsa de valores.
El desprendimiento, el desinterés y la abnegación son virtudes que nuestras “familias patricias” dicen admirar en los demás pero que no forman parte de su menú de opciones. Ellas, por su parte, morirán mucho más ricas de lo que nacieron porque el resto de los argentinos morirá mucho más pobre. Leyes de las matemáticas, de la suma y de la resta.
Claro que omiten decir que Belgrano nació rico y que invirtió todo su capital económico y humano en la revolución. No dicen que Belgrano no se resignó a morir pobre y reclamó hasta los últimos días de su vida lo que le correspondía: sus sueldos atrasados, y que se aplicaran a los fines establecidos los 40.000 pesos oro que había donado para la construcción de escuelas y que le fueron robados por los perpetradores de la administración pública.
Tampoco nos recuerdan que Belgrano no se cansó de denunciarlos y no ahorró epítetos para con ellos. Los llamó “parásitos”, “inútiles”, “especuladores” y “partidarios de sí mismos” entre otras cosas.
Las banderas de Belgrano, la de la honestidad, la coherencia, la humildad llena de dignidad, los siguen denunciando.
Referencias:
1 José Carlos Chiaramonte, Ciudades, provincias, estados: orígenes de la Nación Argentina (1800-1846), Biblioteca del Pensamiento Argentino, Tomo I, Buenos Aitres, Ariel Historia, 1997.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
Share:

QUÉ PASÓ EN LA EDUCACIÓN ARGENTINA - Adriana Puiggrós

Breve historia desde la Conquista hasta el Presente

Prólogo
El relato histórico y el sujeto pedagógico
Afortunadamente muchas veces, aunque no siempre, los pedagogos
conseguimos ubicarnos como sujetos del conocimiento. Es en los
momentos en los cuales admitimos fracturas en nuestra identidad
misional y permitimos que la duda penetre en los discursos educativos
que han sido estructurados con el formato de un manual. Los
pedagogos mostramos ser más reacios que los maestros y profesores
para transmitir el legado cultural. En cambio, quienes están al frente
cíe niños y adolescentes todos los días, en algún instante asumen el
"aún no es" propuesto por "Walter Benjamín, o el "como si" de Jacques
Derrida, es decir, imaginan et "mundo feliz" de Alicia en el País de las
Maravillas y apartan de su mente la posibilidad de la predicción
homónima de Huxley. Consciente o inconscientemente, necesitan
aceptar que la humanidad es posible, pues de lo contrarío deberían
abandonar la clase y negarse a formar a sujetos proyectados a una
sociedad terrorífica. Los pedagogos tenemos dificultades para tomar
una u otra posición, y muchos han elegido transmitir modelos sin
¡lasado y sin futuro, sin cuestionamientos ni fracturas. Recetas.
Respuestas a problemas que nunca se plantearon como tales. O
supuestas soluciones que, en realidad, solamente contienen la mención
de algún problema. Ese esquematismo pretende darle una definitiva
estabilidad al sentido de los saberes, desprendiendo a los sujetos de la
pedagogía. Deshumanizándola

DESCARGAR LIBRO COMPLETO
Share:

TRABAJO PRÁCTICO Nº1: INTERPELANDO AL OFICIO DE EDUCAR


2º AÑO PROFESORADO DE LENGUA Y LITERATURA
PRÁCTICA DOCENTE II



TRABAJO PRÁCTICO Nº1: INTERPELANDO AL OFICIO DE EDUCAR

Consignas:
1.      ¿Qué relación tiene la participación con lo político?


2.      ¿Cómo se construye la participación?


3.      ¿Que requiere una educación democrática?


4.      ¿Qué relación tiene la educación con el proyecto político?


5.      La escuela, el aula es un lugar de transmisión. ¿Cuál es la labor docente en este proceso?


6.      Realiza un escrito dando tu opinión personal sobre el oficio de educar.







Share:

martes, 2 de mayo de 2017

Leyendas de Guatemala - Leyenda del Volcán


Leyendas de Guatemala (1930) fue el primer libro publicado del autor y ganador del premio Nobel Miguel Ángel Asturias. El libro es una re-narración de cuentos y leyendas de Guatemala, el país natal de Asturias. Refleja los estudios de antropología y de civilizaciones indígenas centroamericanas que el autor llevó a cabo en la Sorbona en Francia, donde fue influenciado por la perspectiva europea.


 La naturaleza de la tradición oral se hace evidente en Leyendas de Guatemala, como se muestra en la dedicatoria: «A mi madre, que me contaba cuentos» Esto refleja el carácter tradicional de los cuentos, en el que Asturias, a través de su ficcionalización, lleva la memoria colectiva a un nivel superior de conciencia.1 De acuerdo a Jean Franco, el libro se compone de «recreaciones líricas del folclore guatemalteco, muchas de las cuales se inspiraron en fuentes precolombinas y coloniales».

 El estilo narrativo de Leyendas de Guatemala es el producto de un experimento afortunado que estableció una estructura que puede denominarse intuición poética, y un estilo que puede considerarse un precursor del movimiento literario conocido como realismo mágico. Se puede leer Leyendas de Guatemala no sólo desde una perspectiva antropológica, sino también como una experiencia estética que confirma la originalidad del estilo.

 Leyenda del Volcán

La Leyenda del Volcán enseña que la destrucción es siempre seguida por el renacimiento, implicando que la cultura maya-quiché puede renacer. Relata sobre el origen del pueblo de Guatemala, en «un día que duró muchos siglos». Comienza con seis hombres, tres de los cuales surgieron del agua y tres de los cuales aparecieron en el viento.
El énfasis que Asturias está dando al número tres en toda la leyenda es en concordancia con la importancia que tiene este número en la tradición náhua. Los tres hombres que emergieron del agua se alimentan con las estrellas y los que surgieron del viento caminan por el bosque como hombres-pájaro. Además de estos hombres hay dos dioses, Cabracán, que provoca los terremotos, y Huracán, el gigante de los vientos y el espíritu del cielo. Huracán produce un temblor y todos los animales huyen del bosque.
 Uno de los seis hombres, llamado Nido, es el único ser que queda y es ordenado a construir un templo por una trinidad que se compone de un santo, un lirio blanco, y un niño. Luego los árboles comienzan a llenarse de nidos, lo que ilustra cómo este cuento ejemplifica el proceso de renovación. Esta leyenda narra una clara lucha entre las religiones. Contrasta el catolicismo (por ejemplo: las referencias a «crucecitas» y la Trinidad) con las fuerzas de Cabracán y Huracán, que representan a la religión maya-quiché.

LIBRO COMPLETO PARA DESCARGAR
Share: